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El reloj marca las diez

Somos piezas desechas en un molde de agua y sal, un rompecabezas de cristal. Nos moldea el tiempo, ese reloj inquieto que nos aporta vitalidad. Sabemos todo y nada, algunos felices otros atrapados en su inmensidad, porque cuando el odio y la soledad aprietan no tienen piedad. Podemos construirnos una y otra vez, remontamos el vuelo sin apenas comprender que el sube y baja constante es aquello que nos da poder. Nada se mantiene estable, ni siquiera nuestra forma de ser, todo es voluble, al mismo tiempo que la esencia se mantiene en pie. Quizás un día entendamos que el tiempo es un aliado y no un enemigo que temer, porque aunque se agote, nos da el valor de crecer, seguir y aprender.

Liberación

Parece ayer, pero no lo es. Desdibujas mi piel sin saber, si en algún momento partiré. Nos mata el tiempo pero sobretodo la duda, ¿fuimos quiénes queríamos ser? Te lo diré después. Cuando caiga la lluvia, cuando ya no estés, que me agobia la verdad,  porque hay verdades que aprietan. Lucero de espinas, del alma suicida, corre en tu huida, no pares, que ardes  cuando respiras. Alumbra la vida, tras mi partida.

"Be as you are"

Lo bueno de caer al fango, puedes mejorar tú situación rápidamente porque a poco que mejores lo notas. Lo malo es que puedes acostumbrarte a estar en él y regodearte en la mierda. Hasta tal punto que te olvides de ver lo bueno, hasta el momento en que te absorba. Dicen a menudo "hay dos clases de personas". Pero en verdad, solo estás tú y el resto. Piénsalo, ¿de verdad haces lo que haces o eres quién eres por ellos? O¿sencillamente, tú tienes la fuerza, el valor de ser tú mismo? Así que cuando tomes una decisión, recuerda. Ese eres tú.

Un número más

 Cualquier persona podría pensar que era alguien más camino a casa o camino al trabajo. No podían imaginarse que hubo un tiempo en que ese chico no podía mirarse al espejo.  Pero ¿cómo saberlo?  Tan solo era un número más en la lista de personas que te cruzas en tú vida, de esas de las que piensas, tiene la vida resuelta. Y él sencillamente caminaba, alegrándose de poder hacerlo, porque aunque recordaba de vez en cuando los cuchicheos, los desprecios, las risas, la impotencia y el miedo. Como unos flases de recuerdos llenos de dolor. Solo caminaba. Solo eso. Se alegraba de haber tenido valor, de haber llegado hasta aquí. Ese instante que demostraba que la vida sigue y que las cosas cambian a mejor.  Pero sobre todo recordaba que no les dió el poder de romperlo todo, que no se rindió.

Demasiadas reglas para llamarse libertad

- Háblame de un mundo libre. - ¿Y qué quieres que te diga? - No sé, se supone que vivimos en él. - Vale, te explicaré algo: Somos seres humanos, por tanto pensamos. Se supone que lo hacemos pero en el fondo somos animales. ¿Por qué? Porque cometemos errores garrafales. Como juzgar a alguien por su religión, ideología o sexualidad. Y lo hacemos porque podemos, porque nos sentimos a disgusto en la vida que tenemos y queremos hacer que el que es feliz no lo sea tanto, solo para sentirnos mejor. Por otro lado, esta el asunto de la igualdad. Claramente está mal planteado, debería ser equidad lo que el sistema gubernamental defendiese pero, claro, yo qué voy a saber de libertad si estoy en el instituto y no he vivido apenas, yo que según la gente mayor soy un ni ni solo por la forma en la que visto. Entonces yo también me equivoco, porque he generalizado y no se debe hacer. Cada persona piensa y actúa de una forma diferente. ¿Qué es un mundo libre? Una utopía inalcanz

Recuerdos

Quise olvidarme, quise borrarte del espejo, pero siempre que me miraba, te recordaba. Y ahora que no te recuerdo, pasas a mi lado, como si nada. Y eso voy a hacer yo, pasar, como si nada. Pero a diferencia de ti, yo sonrío por mí, sin necesidad de nada, sin pasar sin nada.

Mudos

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Somos vulnerables, capaces de caer al vació más extraño, sin rumbo en el espeso fango. Sabemos resurgir, desde lo bajo hasta el alto, volamos con ganas de quemar el dolor. Siempre salvajes, dejamos hacer a nuestra locura, cerramos los ojos ante la duda. Sigilosos devotos, de la lluvia hacemos rosas, del sol nuestro calor. Supimos vernos,  en los ojos de un extraño y dijimos, ¿por qué no? Seguramente amantes, de sus besos rasgados, pues sin pasión... Sin amor no hay vida, sin vida no hay dolor.